Pere Serret Besa.-

 

Innegablemente nos atormenta el envejecer. Llegar a viejo no significa dejar de crecer, por el contrario, significa dejar atrás el pasado para empezar de nuevo. Sólo reconociendo que nuestro crecimiento espiritual no ha terminado y que precisamente por eso seguimos vivos, alcanzaremos la paz.

George Christoph (Científico y escritor alemán), manifestó que: “Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”. Reflexionar sobre el envejecimiento es tarea para todos los seres humanos, que día a día estamos envejeciendo. De hecho, es una experiencia básica de toda persona. La vejez empieza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.

Tenemos miedo a envejecer, sentirnos viejos y llegar serlo. Pero el tiempo es inevitable para todos, y más vale aceptarlo  y disfrutarlo plenamente. Porque según el viejo otros deben de luchar para ellos, se ampara en experiencias pasadas, se le olvida que la vida es mejor comprendida cuando miramos hacia nuestra propia historia, encontramos algunas respuestas cuando miramos hacia atrás, pero se podría vivir mejor si miramos hacia adelante.

No se puede definir con exactitud, pero la idea más aceptada es que tenemos que considerar el envejecimiento como una parte más de la vida. En el ciclo vital de una persona existen varias etapas: el nacimiento, la infancia, la adolescencia, la edad adulta y, a partir de cierto momento empieza, sin más remedio, el envejecimiento. Existe una diferencia entre la edad cronológica y edad biológica. La edad cronológica es la que figura en el carné de identidad: es la suma de los años que tenemos y es la única objetiva. En cambio la biológica es la edad que parece que tenemos. Por ejemplo hay personas de noventa años y que aparentan setenta.

Afortunadamente nuestra esperanza de vida ha aumentado significativamente en los últimos años. El envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de la salud pública. No nos quede la menor duda que con el envejecimiento, comienza una serie de procesos de deterioro paulatino de órganos. Muchas enfermedades, como ciertos tipos de demencia, enfermedades articulares, cardíacas y algunos tipos de cáncer han sido asociados el proceso de envejecimiento.

Miguel de Unamuno (Gran filósofo español) , dijo en su momento: “Jamás un hombre es demasiado viejo para recomenzar su vida y no hemos de buscar que lo que fue, le impida ser o lo que será”.

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